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Conocé la experiencia de esta familia que decidió sumarse al Acogimiento Familiar

Me preguntaba… ¿cuántas oportunidades se presentan en nuestras vidas?

Tal vez son más de las que somos capaces de ver o tomar. Pero parece que cuando la oportunidad late al ritmo de la necesidad, es más fácil tomarla. Siempre y cuando seamos conscientes de la necesidad, de nuestra posibilidad y capacidad. Hay cosas imperfectas y perfectas a simple vista, pero siempre hay más… es solo cuestión de animarse a explorar la oportunidad, con nuestra pequeña caja de herramientas.

Hace ya casi dos meses recibí un whatsapp, de un teléfono recientemente agendado, que me preguntaba si me podía llamar, que era bastante urgente. Hacía poco más de 10 días que nos habíamos reunido y conocido, para ponernos al día del estado de mi familia, y nuestros proyectos para este año. En esa reunión les conté proyectos profesionales, de pareja y del crecimiento de mis hijas, y la dificultad de este año en particular para continuar con la intención de un acogimiento familiar tal como había sido planteado el año anterior… Habiendo sido aprobados como familia acogedora y tomando las capacitaciones pertinentes. Y en esa misma reunión barajamos y dimos de nuevo, la idea de colaborar en otros proyectos institucionales como referentes afectivos, de chicos tal vez en el camino de egreso de la institución o asistiendo a familias acogedoras. En ese momento nos despedimos, para comunicarnos por mail, y pasados los 10 días el mail no llego pero si llegó este mensaje. Entre consultorio y otras ocupaciones no pude responder y llegó el segundo mensaje con el pedido.

Y así, en dos días, preparamos la casa para una gran aventura que comenzó un viernes a la mañana. Ahí en la sede de Ieladeinu nos encontramos por primera vez. Ella y yo, para comenzar esta historia, muy chiquita, muy incipiente…una oportunidad. Nosotros cuatro abrimos nuestra casa, y nuestro cotidiano, nuestros chistes, nuestros shabbatot… y ella con su dulzura está haciéndose un lugar. Tomamos todos esta oportunidad.

Tal vez desde afuera se ve como algo “raro”, como una gran mitzvá, con curiosidad, con dudas… Desde afuera se ve a veces con juicio hacia ella y hacia nosotros. Pero decidimos tomarlo con humor, como tantas otras cosas, creemos que con risa se salva las dificultades o se sana.

En serio tomamos, reflexivamente, el encuentro. La oportunidad de aprender nosotros de ella y ella de nosotros; en serio, los sueños y los proyectos; en serio, los abrazos, el acompañamiento y el cariño que poco a poco se va construyendo.

Aprendemos a vivir en una casa abierta. Aprendemos que alimentar con el corazón a otro es alimentar nuestra vida. La vida no tiene un solo relato o una sola forma de vivir. Hoy la palabra hogar se redefinió para todos. Y así poco a poco va reconfigurándose la palabra hermanos, familia…

Hoy, esta pequeña guerrera está tomando todas las oportunidades, sin forzarla como veces anteriores. Acaba de terminar el secundario. Está buscando nuevas oportunidades de estudio y laborales, pronto iremos por el registro… y a pedido de su novio, las clases de cocina sefaradí….jajajaja eso es lo más verde…

Hubo distintas otras oportunidades en sus muy vividos 19 años, algunas mejores que otras. Pero con claridad, esta es distinta para todos.

Tu familia también puede vivir esta experiencia.

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