De la esperanza a la alegría

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Sobre Pesaj y el Programa Potenciando Jóvenes

Habitualmente escuchamos lo difícil que es ser joven en el mundo de hoy. Es una categoría que se adquiere cuando llega el momento de desplegar las alas, de volar hacia un destino propio, de despegarse de la protección segura del nido familiar…

Se acerca Pesaj, recordamos cuando los israelitas marchamos hacia Eretz Israel, nuestro lugar, nuestro Ser. Y participando en el Seder con los seres más allegados, se nos hace disponible un plus de energía para superar las limitaciones que nos impiden avanzar en la vida hacia nuestro verdadero yo. ¡Salimos!

Y cuando ese nido no revestía las características de abrigo y protección necesarias, surge la sensación de no tener adónde volver…  se incrementan las dudas, los miedos, la angustia que produce la oscuridad de lo no predecible, haciendo más difícil y azarosa la construcción del futuro. Deviene la urgencia de insertarse laboralmente, de conseguir una casa y construir un hogar. La incipiente madurez se resquebraja, el sentimiento de carecer de oportunidades se acrecienta y el impulso juvenil se reduce ante la inmediatez de la inseguridad.

Entonces, (Paró) preparó su carro de combate y persiguió a los israelitas, quienes quedaron atrapados entre el mar y el ejército egipcio, y se fragmentaron en cuatro posturas: Unos dijeron ahoguémonos en el mar, otros propusieron luchar contra los egipcios, una tercera facción prefirió regresar a lo conocido y una cuarta se dispuso a rezar.

Y esas son las cuatro posturas básicas que los seres humanos podemos adoptar cuando, después de haber tomado una decisión, nos enfrentamos a los avatares de su materialización. En el plano ideatorio, todo es posible, pero al concretarla, aparecen las dificultades…: o nos “ahogamos” en el problema o emprendemos una lucha pese al agotamiento o intentamos regresa a “lo conocido” o simplemente rogamos a Hashem que nos salve.

Sin embargo, la respuesta fue taxativa: ¡Sigan la marcha!  ¡Avancen!

Definitivamente, crecer implica un costo que abarca todas las dimensiones del ser: cuerpo, emoción, mente y espiritualidad.

Cuando en Ieladeinu empezamos a concebir el Programa Potenciando Jóvenes, lo hicimos pensando en primer lugar en aquellos jóvenes que egresan de nuestros Hogares Convivenciales y del programa de Fortalecimiento Familiar, para luego hacerlo extensivo a jóvenes de la comunidad en general, que requieran un acompañamiento para hacer su proyecto de vida.

Inmediatamente, surgió en nosotros la imagen metafórica de la salida de Egipto, el camino hacia el verdadero ser, hacia el ser uno mismo, el acorralamiento entre el mar y el ejército egipcio y la orden: ¡¡Avancen!!

Y así fue tomando forma el programa Potenciando Jóvenes que se va haciendo y nutriendo con la valentía y los miedos, las risas y lágrimas, los logros y fracasos, los acercamientos y alejamientos de sus destinatarios…  Pero siempre con las premisas básicas de la unión, la ayuda mutua, la seguridad de una red que se va afianzando cada vez más, para sostener cualquier incertidumbre. Y por supuesto, BH abrigando la esperanza de un futuro mejor, trabajando en red, cada uno aportando según sus posibilidades, apoyándose, dándose fuerza, cuidándose….

Y recordando siempre que fue precisamente la unión, la pertenencia, lo que posibilitó la salida.

“La desesperación es diametralmente opuesta a todo cuanto creemos. En otras palabras: es la negación de la realidad. Es negar que existe un D´s que dirige la creación, vigila a cada individuo y asiste a cada uno en aquello que debe realizar.” (Trayendo el Cielo a la Tierra, de las Enseñanzas del Rebe).

¡¡¡PESAJ KASHER VESAMEAJ!!!

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